Parece que fue ayer cuando un 9 de enero del año 2014 arribaba por primera vez al municipio de Guerra, situado a 27 km al Noreste de Santo Domingo, en la República Dominicana. Aún permanecen imborrables los recuerdos del contraste que desde el primer momento pude experimentar, y que jalonan mi relación con la amplia comunidad de Futuro Vivo. Desde entonces, he tenido la fortuna de participar como voluntario casi de forma anual. 

Futuro Vivo es un Programa Comunitario de Educación Integral que se ubica en la escuela declarada semipública por la Secretaria de Estado de Educación. Pero Futuro Vivo no sólo es una escuela, es un “ser vivo” dotado de inteligencia, voluntad, coraje, compasión, esfuerzo y amor. El “alma” del proyecto lo constituye un pequeño grupo de religiosas que coordinan y gestionan con diligencia y competencia, un nutrido grupo de profesionales, que hacen posible que más de 700 niños y niñas, de los sectores más pobres, tengan una opción para transformar su realidad personal, familiar y social para alcanzar un desarrollo humano integral. En definitiva, Futuro Vivo, haciendo honor a su nombre, crea opciones a estos niños de un Futuro mejor. 

Y además, Futuro Vivo, es semilla y fruto de sensibilización así como de concienciación ambiental. Desde la encíclica “Laudato Si”, publicada por el Papa Francisco en 2015 que abordaba la crisis ambiental y social del mundo, las Hermanas Carmelitas de la Enseñanza de Futuro Vivo se alinearon con este hermoso y vital cometido, el de cuidar el medio ambiente, nuestra Casa Común, y reconocer la interconexión entre todos los seres vivos. De este modo, desde que se publicó la encíclica mencionada, cuyo título proviene del cántico de San Francisco de Asís que celebra la Creación, se ha trabajado y se trabaja, en acciones de sensibilización y educación ambiental, tanto de forma transversal, en el día a día del devenir educativo, como de forma temporal e intensiva, aprovechando las visitas que realizo de voluntariado.

A lo largo de estos años, en estadías de poco más de 40 días, se llevan a cabo actividades que fomentan la comprensión, el cuidado y el respeto por el cuidado de la Tierra, el Cambio Climático, la Conservación de la Biodiversidad y la Acción Global que permita, desde la ética y la Espiritualidad Católica, conducir a la comunidad de Futuro Vivo, a una conversión ecológica, donde se integren valores, sostenibilidad, justicia y equidad. Con este artículo y los sucesivos, quiero hacer visible los trabajos y acciones que hemos realizado durante estos años. Espero que os guste y os sirva de estímulo, porque la conservación de la naturaleza, de la Casa Común, es tarea de todos, en cada lugar y momento en el que vivamos.

En el año 2025, durante los meses de marzo y abril, podríamos reseñar las siguientes actividades en el marco del proyecto financiado por el Ayuntamiento de Badajoz y Proclade Bética:

Exposición “las cuevas y lagunas de Guerra. En el aula de la naturaleza, los monitores ambientales (hablaremos con más detalle de esta aula y de los monitores ambientales en próximas notas), han recreado el ambiente de una cueva y de una laguna. Esta recreación guiada permitió la inmersión, de la mayoría de los alumnos, en esos hábitats, donde no faltaron ni las linternas, los murciélagos hechos a mano o las aves de las lagunas realizadas con cartón.

Elaboración de murales pintados en pintura acrílica. Con el doble objetivo de  embellecer, como de aportar conocimiento, se han ilustrado en el punto limpio y en la pared de entrada de Futuro Vivo motivos ecológicos. Podemos destacar la creación de un mural biogeográfico que permite a la comunidad conocer algunas de las especies de animales y plantas más emblemáticas y protegidas de la isla, ubicarlas geográficamente, y crear un vínculo de pertenencia a través del conocimiento de la biodiversidad.

Gymkana ecológica: en coordinación con el equipo ambiental de docentes y los monitores ambientales, durante este año, se diseñó un actividad lúdica basada en pruebas de conocimiento y habilidades para los alumnos, donde se han trabajado aspectos como la clasificación de residuos, compostaje, conservación biodiversidad, cambio climático, ocio saludable, importancia del agua y otros aspectos relacionados con el cuidado ecológico.

Taller de docentes: año tras año se dedica una tarde a la formación docente, siendo dedicado el 2025 a la sensibilización sobre la biodiversidad en la República Dominicana y su impacto en los ecosistemas así como en la agricultura, fomentando prácticas educativas que integren este conocimiento.

En conclusión, las actividades de educación ambiental llevadas a cabo de forma intensiva nos benefician a todos, y son fuente de inspiración. Grandes y pequeños hacemos parte de un programa global, y caminamos juntos  para hacer de este mundo un mundo más sostenible y justo, resaltando la responsabilidad colectiva que tenemos todos en la protección de la Casa Común. 

En los niños se produce un fenómeno de apropiación del “tema ambiental”, en general, anidando un sentimiento de que es a ellos a quienes corresponde proteger el planeta. Lo viven como actores activos, desarrollándose un espíritu crítico e instaurándose el sentimiento de que la acción colectiva puede frenar el deterioro ambiental y preservar el planeta para generaciones futuras.